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Al emprender un año nuevo, habitualmente nos proponemos cambios, podemos escuchar a propios y extraños prometer variar algunas cosas que traerán, si se cumplen, bienestar para la salud, el hogar o el bolsillo; pueden ser cosas distintas en cada caso. En una cosa estamos de acuerdo todos, nunca se busca hacer cambios para empeorar, todo lo que se promete o anhela es mejorar, mejorar y mejorar.
El inicio del año nos trae también un torneo nuevo, y para no variar,
empezamos con una tonada muy particular, un grito unísono al cielo, un
clamor que se hace unánime, todas ellas salen de las oficinas de los
clubes, buscar encontrar la bendita fórmula para mejorar las arcas de
los equipos, pero salta la pregunta ¿Qué tenemos que corregir? Dicen
que un alcohólico no puede dejar de tomar sin aceptar antes que tiene
una enfermedad, tampoco un enfermo de cáncer se puede sanar quedándose
de brazos cruzados, todo lleva un proceso, un principio, difícil muchas
veces, doloroso en otras, pero persistiendo se vence.
Un negocio sin clientes es un negocio muerto, es algo lógico,
diariamente y alrededor del mundo, gente de negocios se reúnen y hacen
seminarios, cursos o clínicas donde expertos en la materia, juntan sus
ideas, probadas ya, para aconsejar y catequizar a los principiantes, de
que con sabiduría, esfuerzo y trabajo honesto, se puede mejorar y
llegar a ser muy exitoso ¿Quiénes dan esos cursos o clínicas?, los que
ya triunfaron, los que tienen una mentalidad positiva, los que tienen
facilidad para persuadir ¿Quiénes asisten a recibir esos seminarios o
cátedras?, los que ya aceptaron tener una enfermedad, los que quieren
sobrevivir y no dejarse vencer sin luchar, los que se niegan a morir.
Cuando en Estados Unidos se arrancó con el proyecto llamado Major
League Soccer, todos los que íbamos a trabajar directa o indirectamente
en la liga, sabíamos que tendríamos que poner de nuestra parte para que
este reto fuese un éxito, el trabajo era de todos, jugadores,
entrenadores, dirigentes, medios de información y aficionados, juntos
pasaríamos por un proceso de aprendizaje, educación y adaptación, no
iba a ser fácil, había que luchar contra aspectos que no se dan en
otros países, topamos con rivalidad de parte de ligas profesionales ya
formadas, establecidas y poderosas como el baseball, basketball, jockey
y football americano que eran prioridad; la televisión no tenía ni
quería darle espacio al “soccer”, tampoco los medios radiales, los
escritos quizá “sacrificaban” tres líneas una vez por semana; solo el
deseo, la pasión y la unión harían ese sueño una realidad.
Este año estamos llegando a las quince primaveras, los promedios de
entrada sobrepasan los 20 mil aficionados por juego, la selección
estadounidense se prepara para participar en su sexto mundial
consecutivo, solo superado en el continente por Brasil y Argentina, la
base de esa selección es en su totalidad de la MLS y la exportación de
jugadores a ligas de calidad arrancó desde hace algún tiempo.
Es un tema fascinante, aquellos que quieran colaborar para que nuestro
fútbol mejore y ver estadios con público pueden leer la próxima
columna, tocaremos los temas base, los principales, aquellos que
ayudaron a que un público al que le sobra que hacer los fines de semana
decida ir con su familia al estadio, ahí cada uno hace su trabajo, pone
su granito de arena, claro, primero hay que aceptar que ocupamos
mejorar, que estamos enfermos o que en algún lado hay un cáncer que hay
que atender, quedan invitados a ser parte del proceso, al final todos
ganaremos.
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